Sobre la excepción al derecho de autor contenida en el artículo 8 del Proyecto de Ley para la Reconstrucción Nacional y el Desarrollo Económico y Social
La radio desde hace un siglo acompaña a Chile en su vida cotidiana. Las más de 1000 emisoras miembros de ARCHI producen noticieros, programas de conversación y opinión, entrevistas, reportajes y contenidos culturales que las encuestas de opinión pública sitúan, de manera sostenida, como el medio más creíble para la ciudadanía chilena.
Este prestigio es el resultado de décadas de inversión con mucho esfuerzo, de equipos periodísticos formados, de cobertura territorial real y de un compromiso de la comunidad que sostiene a la radio aun cuando el entorno económico se ha vuelto crecientemente adverso. No debemos olvidar que las radios son en su mayoría emprendimientos familiares fuertemente comprometidos con su entorno.
Es precisamente ese contenido —verificado, diverso, territorial y confiable— el que hoy pretende autorizarse a utilizar, de manera gratuita y sin autorización, a favor de los sistemas de inteligencia artificial generativa desarrollados por las grandes corporaciones tecnológicas globales.
El Ejecutivo ingresó al Congreso el Proyecto de Ley para la Reconstrucción Nacional y el Desarrollo Económico y Social. En el artículo 8 de dicha iniciativa propone un nuevo artículo en la Ley N° 17.336 sobre Propiedad Intelectual, mediante el cual se establece una excepción para que cualquier obra lícitamente publicada, pueda ser reproducida, adaptada, distribuida o comunicada al público, sin autorización ni pago al titular, cuando ello se realice con fines de extracción y análisis estadístico de datos, con la sola salvaguarda de que no constituya una «explotación encubierta» de las obras.
La norma, que ya había sido rechazada transversalmente por la Cámara de Diputadas y Diputados en la tramitación del proyecto de ley sobre sistemas de inteligencia artificial, reaparece ahora con un alcance aún mayor —sin el acotamiento a investigación científica sin fines de lucro, sin mecanismo de reserva de derechos (opt‑out) y sin participación previa de los sectores afectados— y en un proyecto cuyas ideas matrices son la reconstrucción económica, la reforma tributaria y la racionalización de permisos. No se advierte vinculación alguna entre aquella agenda y la regulación de excepciones al derecho de autor.
Para la radio, esta discusión le afecta profundamente. Una excepción como la propuesta significa autorizar por ley que los sistemas de inteligencia artificial generativa utilicen —sin licencia, sin compensación alguna y sin autorización de nuestros radiodifusores — los noticieros, entrevistas, reportajes, espacios de opinión y archivos sonoros producidos por las emisoras chilenas, para entrenar modelos que le permitirá a grandes compañías en el mundo el lucro a costa de nuestros radiodifusores.
Las emisoras chilenas ya operan bajo un marco exigente. Las plataformas tecnológicas globales con las que hoy compiten por inversión publicitaria no enfrentan esas mismas cargas, y capturan una proporción creciente del mercado sin retribuir al ecosistema informativo del que se benefician.
Autorizar ahora, mediante una excepción legal, que esas mismas plataformas —u otras empresas tecnológicas extranjeras— se apropien gratuitamente del contenido periodístico radial para entrenar sus sistemas, profundiza tal injusticia. Transfiere valor desde el periodismo regional chileno hacia actores globales que no invierten en la producción de la información que utilizan. Y lo hace en el momento en que, a nivel internacional, la tendencia va exactamente en sentido contrario, dado que los principales medios del mundo están suscribiendo acuerdos de licenciamiento con empresas de inteligencia artificial.
La cláusula final del artículo 71 T —que exige que el uso «no constituya una explotación encubierta»— es, además, jurídicamente insuficiente. No entrega criterios operativos que permitan distinguir un uso legítimo de un uso comercial disimulado, y traslada al titular del derecho la carga de una litigación técnicamente compleja y económicamente desproporcionada frente a contrapartes con escala global. Para una radio regional, impugnar judicialmente el uso de su contenido por parte de una empresa tecnológica multinacional es, en la práctica, inviable.
El derecho de autor no es, para los medios de comunicación, un privilegio corporativo, sino la base económica que permite sostener un periodismo profesional, verificado y territorialmente presente. Debilitar esa base, en el momento en que la desinformación avanza y en que la confianza pública en los medios se disputa cada día, es una decisión de consecuencias graves para la deliberación democrática y para la cohesión de nuestras regiones.
En virtud de lo expuesto, la Asociación de Radiodifusores de Chile solicita al Gobierno y al Congreso Nacional retirar el artículo 8 del Proyecto de Ley para la Reconstrucción Nacional, por tratarse de una materia ajena a sus ideas matrices y cuya complejidad exige un debate legislativo específico. Asimismo, exhortamos a las autoridades a abrir un espacio formal de diálogo con las asociaciones gremiales de medios de comunicación y con los titulares de derechos, antes de adoptar cualquier decisión legislativa que habilite el uso de obras protegidas para el entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial.
Asociación de Radiodifusores de Chile
Santiago, 23 de abril de 2026

